Briznas en el suelo
Las briznas de una copa de cristal bañan mi suelo con un perverso brillo,
brillo reflectante de mis ojos, hace consciente mi destrozada cara
horrorizada por los susurros del cristal.
Y el cristal me llama y me habla suavemente al oído: “el mundo quiere tu muerte primero;
te quiere incendiado en tus propias cenizas. Y ese deseo te merma y destroza poco a poco porque te dejas. El deseo que consume tu boca será el mismo que consuma tu miedo; tu saliva seca en tu garganta escupirá el fuego negro que consumirá el mayor de los deseos del mundo: el miedo” – dijo el pedazo más grande.
“El fuego del que habla mi hermano te consumirá y no te dejará respirar. Tu seca gaganta frotará tu estómago hasta que tu suspiro sea tu último aliento y la chispa negra se apague para dejarte descansar para siempre” – dijo el trozo más pequeño.
“Tu garganta te ahogará, el fuego te consumirá y tu suspiro será eterno hasta que tus ojos despierten y pongan en evidencia al mal sueño” -me dije a mí mismo.